El virus de la desigualdad

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El virus de la desigualdad

Una encuesta realizada por la ONG Oxfam a 295 economistas de 79 países concluye que la COVID-19 incrementará la desigualdad de género, racial y de ingresos.

La pandemia de la COVID-19 será recordada por haberse cobrado más de dos millones de vidas en todo el mundo, y por haber provocado que cientos de millones de personas más se hayan visto sumidas en una situación de pobreza y de falta total de recursos.

 Asimismo, es muy probable que la pandemia pase a la historia como la primera vez en que la desigualdad se ha incrementado al mismo tiempo en prácticamente todos los países del mundo.

Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos han manifestado su profunda preocupación porque la pandemia incremente la desigualdad en todo el mundo, lo cual tendría unos efectos enormemente perniciosos.

Kristalina Gueorgieva, directora general del FMI, dijo que producto de la pandemia del coronavirus el incremento de la desigualdad generará agitación social y económica, dando lugar a una generación perdida en la década de 2020; y que las consecuencias de todo ello perdurarán en las décadas siguientes.

El resultado de una encuesta realizada por la ONG Oxfam a 295 economistas de 79 países y publicado recientemente refuerza este punto de vista. Entre ellos, se encuentran algunos de los economistas más destacados del mundo, como Jayati Ghosh, Jeffrey Sachs y Gabriel Zucman.

El 87 % prevé que la desigualdad de ingresos aumente o aumente mucho en sus respectivos países como consecuencia de la pandemia.

Asimismo, más de la mitad de los economistas consultados por esta ONG cree también que es probable o muy probable que la desigualdad de género aumente, y más de dos tercios de ellos piensan lo mismo respecto a la desigualdad racial. Además, dos tercios de los economistas consultados consideran también que sus Gobiernos no han adoptado ningún plan para luchar contra la desigualdad.

El estudio de Oxfam también reveló que la desigualdad extrema tiene un coste humano inmenso:

1.- Las mil mayores fortunas del mundo tan solo han tardado nueve meses en recuperar su nivel de riqueza previo a la pandemia, mientras que para las personas en mayor situación de pobreza del mundo esta recuperación podría prolongarse catorce veces más, a lo largo de más de una década.

2.- La fortuna acumulada por los 10 mil millonarios más ricos del mundo desde el inicio de la crisis es más que suficiente para evitar que ninguna persona del mundo se vea sumida en la pobreza a causa del virus, así como para financiar la vacunación contra la COVID-19 de toda la población mundial.

3.- En el mundo, las mujeres están sobrerrepresentadas en los sectores económicos más afectados por la pandemia. Si la presencia de hombres y mujeres en dichos sectores fuese totalmente equitativa, 112 millones de mujeres dejarían de tener un riesgo elevado de perder sus ingresos o empleos.

4.- En Brasil, las personas afrodescendientes tienen un 40 % más de probabilidades de morir a causa de la COVID-19 que las personas blancas. Si su tasa de mortalidad hubiese sido la misma que la de las personas brasileñas blancas, se habrían producido 9200 muertes menos de personas afrodescendientes entre el inicio de la pandemia y junio de 2020. En los Estados Unidos, la población latina y negra tiene más probabilidades de morir por la COVID-19 que la población blanca. Si la tasa de mortalidad de estos grupos hubiese sido la misma que la de las personas blancas, aproximadamente 22 000 personas negras y latinas habrían seguido con vida en diciembre de 2020.

5.- El Banco Mundial ha calculado que, si los países empiezan ya a adoptar medidas para reducir la desigualdad, la pobreza volvería a los niveles previos a la crisis en tan solo tres años, en lugar de tardar más de una década.

¿Cómo pasará a la historia la respuesta de los Gobiernos ante la pandemia es un capítulo que aún no está escrito?, se pregunta Oxfam.

Agrega, que los Gobiernos de todo el mundo tienen una ventana de oportunidad cada vez más pequeña para construir una economía inclusiva tras la COVID-19: una economía más justa e inclusiva, que proteja al planeta y acabe con la pobreza.

Para conseguirlo, dice, deben transformar con urgencia el actual sistema económico, que ha explotado y agravado el patriarcado, el supremacismo blanco y los principios neoliberales, y que ha impulsado la desigualdad extrema, la pobreza y la injusticia, a la vez de crear un mundo que no estaba en absoluto preparado para afrontar esta crisis.

Oxfam sostiene que ahora más que nunca, los Gobiernos tienen a su disposición una serie de ideas realistas y sensatas para construir un futuro mejor. “Una oportunidad que no pueden desaprovechar”, asegura.

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