En el 2020, al menos 9 periodistas fueron asesinados en América Latina

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En el 2020, al menos 9 periodistas fueron asesinados en América Latina

México es el país donde más matan a los hombres de prensa.

Escribe:Teresa Mioli (*)

Al menos siete periodistas que trabajaban en América Latina fueron asesinados en 2020 en represalia por su trabajo y dos más mientras cumplían una cobertura peligrosa, según el informe anual del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Esto representa un tercio de todos los periodistas asesinados a nivel mundial por su trabajo este año.

La mayoría de los casos latinoamericanos tuvieron lugar en México, según los registros del CPJ.

“Si bien la cantidad de periodistas asesinados por sus reportajes en América Latina continúa disminuyendo desde niveles récord a principios de esta década, el aumento de periodistas asesinados de 2019 a 2020 muestra que la región sigue siendo un lugar mortal para la prensa”, dijo Natalie Southwick, coordinadora del Programa de Centroamérica y Sudamérica del CPJ, a LJR.

“Periodistas locales que cubren política, crimen y corrupción enfrentan algunos de los mayores riesgos, con grupos criminales responsables de sus muertes, desde México hasta la frontera entre Brasil y Paraguay. Lamentablemente, el hilo conductor en toda la región es la impunidad: a pesar de que la violencia mortal contra la prensa está aumentando de nuevo, las autoridades constantemente fallan en llevar a los responsables ante la justicia o tomar las medidas necesarias para proteger a los reporteros más vulnerables”.

En México, al menos cuatro periodistas fueron asesinados. María Elena Ferral Hernández fue baleada en Papantla, Veracruz el 30 de marzo; Jorge Miguel Armenta Ávalos murió en un ataque armado en Ciudad Obregón, Sonora, el 16 de mayo; Pablo Morrugares Parraguirre recibió un disparo en Iguala, Guerrero, el 2 de agosto; y el cuerpo decapitado de Julio Valdivia fue encontrado en Tezonapa, Veracruz, el 9 de septiembre.

Además, el reportero Israel Vázquez Rangel recibió un disparo en Salamanca el 9 de noviembre mientras informaba sobre el descubrimiento de restos humanos. El CPJ define su muerte como ocurrida durante una “cobertura peligrosa”.

El CPJ señala que México tiene un historial de ser el país más peligroso del hemisferio occidental para los periodistas, debido a que “funciona en medio de una compleja red de bandas criminales, el narcotráfico y la arraigada corrupción oficial”.

La organización también destacó la promesa del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador de poner fin a la violencia y la impunidad en relación con la violencia contra la prensa. Sin embargo, dijo que “este ciclo continúa inalterable”, apuntando al Índice de Impunidad Global 2020 del CPJ, que ubica a México en el sexto lugar del mundo por crímenes sin resolver contra periodistas.

“López Obrador ha interactuado muy raramente con el CPJ y otras organizaciones defensoras de la libertad de prensa y de la sociedad civil, y en las conferencias de prensa que ofrece a horas tempranas de la mañana ha denigrado a los medios mexicanos, siguiendo el ejemplo del presidente estadounidense Donald Trump, una actitud que el gremio periodístico mexicano observa con preocupación por causa de los peligros que enfrenta”, escribió el CPJ en su informe.

El CPJ dijo que al menos dos periodistas asesinados este año junto con sus guardaespaldas recibieron asistencia del debilitado Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

En otras partes de América Latina, al menos dos periodistas fueron asesinados en Honduras este año por su trabajo.

El presentador de televisión German Vallecillo Jr. fue asesinado a tiros en La Ceiba el 1 de julio y el periodista independiente Luis Alfonso Almendares fue asesinado el 27 de septiembre mientras transmitía a través de Facebook Live en Comayagua.

El CPJ dijo que “la violencia y las amenazas contra los medios provenientes de la delincuencia organizada, sumadas a la debilidad del Estado de derecho, han provocado un clima de temor y autocensura” en Honduras.

En Paraguay, el periodista brasileño Lourencço Veras, editor en jefe de Porã News, fue asesinado cerca de la frontera de los dos países el 12 de febrero.

Y en Colombia, el presentador de radio José Abelardo Liz fue asesinado mientras cumplía una misión peligrosa en Corinto el 13 de agosto.

Pablo Morrugares recibió un disparo el 2 de agosto.

En investigación

Hay otros nueve casos en América Latina en los que el CPJ aún está investigando los motivos y que la organización clasifica como “pendiente de confirmación”.

En México, el CPJ está investigando los asesinatos del locutor de radio Fidel Ávila Gómez en Guerrero el 7 de enero; el presentador de noticias Arturo Alba en Ciudad Juárez el 29 de octubre; el periodista Jesús Alfonso Piñuelas en Sonora el 2 de noviembre; y el fotoperiodista Jaime Castaño Zacarías en Zacatecas el 9 de diciembre.

El periodista Leonardo Pinheiro fue asesinado mientras realizaba una entrevista en el estado de Río de Janeiro el 13 de mayo.

En Guatemala, Bryan Leonel Guerra, quien había denunciado amenazas a través de las redes sociales, falleció el 3 de marzo. Mario Ortega falleció el 14 de noviembre tras pasar cuatro días en estado crítico tras recibir un disparo.

El presentador de radio José Carmelo Bislick Acosta fue secuestrado el 17 de agosto y su cuerpo fue encontrado al día siguiente en Güiria, Venezuela.

Y en Honduras, el camarógrafo y técnico Jorge Posas fue asesinado junto con el periodista Germán Vallecillo Jr., pero el CPJ investiga si la muerte estuvo relacionada con su trabajo.

“La cifra de periodistas asesinados en represalia por su labor informativa [a nivel mundial] aumentó en más del doble en 2020, conforme las bandas criminales y los grupos radicales atentaban contra periodistas que ejercían la profesión en naciones violentas pero democráticas”, dice el informe.

Para hacer su lista anual, el CPJ analizó los asesinatos del 1 de enero al 15 de diciembre de 2020 y consideró sólo aquellos casos en los que se confirmó que el motivo estaba relacionado con el trabajo del periodista. Otras organizaciones tienen criterios diferentes, lo que explica por qué la cantidad de periodistas reportados como asesinados este año puede variar.

 (*) Coordinadora del contenido online del Centro Knight.

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