América Latina: El ciberacoso se propaga con la pandemia (Primera parte)

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América Latina: El ciberacoso se propaga con la pandemia (Primera parte)

Durante la pandemia de la covid-19, niños, niñas y adolescentes además de sufrir depresión, ansiedad y tristeza por encontrase encerrados en sus casas, también fueron víctimas de ciberacoso, de acuerdo con criminalistas y peritos en Informática Forense latinoamericanos.

Escribe: María Elena Cantú/México

«Cuando a través de un entorno digital, con palabras, insultos (…) fotografías, memes o videos hacen la degradación de una persona, causándole una afectación psicológica», eso es acosocibernético, afirma Yefrin Garavito, director de la Unidad de Investigación Criminal de la Defensa de Colombia.

El criminalista explica que debido a las clases virtuales el ciberacoso «aumentó exponencialmente» hasta un 45 por ciento en Colombia, conforme a cifras de la Red Papaz, una entidad privada encargada de proteger a los niños, indica.

En ese mismo sentido, Guido Rosales, especialista en Informática Forense de Bolivia, sostiene: «nosotros tenemos estrecha relación con las unidades de ciberpatrullaje que la policía boliviana ha implementado hace unos años y las estadísticas de denuncia han crecido. Estamos hablando de un 30 a 40 por ciento durante la pandemia».

Como un virus, también en Perú el ciberacoso se propaga aceleradamente. André Loyola, especialista en Informática Forense y director de Forense Digital en Laboratorio Forense y Servicios Periciales Hans Gross SAC, indica que algunos de los casos que han investigado están relacionados con colegios que abrieron plataformas para impartir las clases sin los elementos de seguridad necesarios, por lo que «han ingresado personas ajenas al entorno de las clases (…), han empezado a sustraer información de identidades de menores de edad y a partir de ahí generar actos de acoso a través de las redes sociales».

Además del ciberacoso, otras amenazas cibernéticas están acechando a niñas, niños y jóvenes. Pedro Luis García Yáñez, perito en Informática y Acústica Forense, fundador de R4ptor, empresa de Ciberseguridad y Cómputo Forense en México, advierte sobre el aumento en la propagación de imágenes con contenido sexual que «suben a sitios de pornografía infantil y que se auto replican en muchos servidores del mundo».

Un informe de Interpol «Ciberdelincuencia efectos de la COVID-19» y publicado en agosto pasado, revela que en América Latina «los malhechores que se mueven dentro de las redes de explotación sexual de menores en Internet están aprovechando el confinamiento mundial para localizar y contactar con sus víctimas en los medios sociales».

Durante la COVID-19 creció la ciberdelincuencia y también el número de potenciales víctimas. El informe «Digital 2020, Global Digital Yearbook» evidencia que en enero de este año más de 4,5 billones de personas están usando Internet, mientras que los usuarios de las redes sociales han superado la marca de 3,8 mil millones.

Entre las alertas sobre los riesgos que corren los menores, destaca la del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, que en abril pasado, emitió una nota en la que advierte que «más de 1 500 millones de niños y jóvenes están afectados por el cierre de las escuelas en todo el mundo. Muchos de estos estudiantes toman sus clases y socializan cada vez más a través de Internet. Pasar más tiempo en las plataformas virtuales puede exponer en mayor medida a los niños a la explotación sexual y al acoso en línea, ya que los depredadores buscan aprovecharse de la situación creada por la pandemia».

Uno de los grandes desafíos, apuntan los expertos consultados, es que los ciberdelincuentes son cada vez más hábiles para eludir a la justicia. Pero no son infalibles. (https://lacuarta.digital/2020/11/26/el-desafio-ante-la-ciberdelincuencia-segunda-parte/)

«Los ciberdelincuentes están creando nuevos ataques e intensificando su ejecución a un ritmo alarmante, aprovechándose del miedo y la incertidumbre provocados por la inestabilidad de la situación socioeconómica a escala mundial. Al mismo tiempo, las medidas de confinamiento impuestos en el mundo han propiciado una mayor dependencia de la colectividad y las infraestructuras digitales, lo que aumenta las oportunidades de llevar a cabo intrusiones y ataques cibernéticos».

Informe Interpol «Ciberdelincuencia: Efectos de la COVID-19».

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