Francisco Sagasti y su relación con el MRTA

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Francisco Sagasti y su relación con el MRTA

En 1996, el hoy presidente del Perú pidió a los dos líderes máximos del MRTA, que horas antes habían tomado la residencia del embajador de Japón en nuestro país, una dedicatoria a su persona. Por ser de interés público, La Cuarta Noticias reproduce un extracto de la entrevista que concedió Francisco Sagasti a la revista Caretas días después de abandonar su cautiverio.

El presidente interino de Perú, Francisco Sagasti, confesó hace algunos años que guarda como tesoro la dedicatoria y los autógrafos de Néstor Cerpa Cartolini y Rolly Rojas, alias el ‘Árabe’, dos cabecillas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que en 1996 tomaron la residencia del embajador japonés.  

En el mensaje que le dedicaron los cabecillas del MRTA a Sagasti se lee lo siguiente: «Para el señor Sagasti con el respeto de siempre».

Ese pedazo de cartón que Francisco Sagasti extrajo de una caja de botellas de agua mineral japonesa se llama diploma de rehén, y no solo contiene las firmas sino también la dedicatoria que le hicieron los terroristas. El hombre del Partido Morado ha reconocido en algunas entrevistas, que lo tiene en buen recaudo y que lo mantiene como un recuerdo y certificado de asistencia.

La historia del actual presidente y los terroristas del MRTA se inició cuando estos tomaron la residencia del embajador de Japón la noche del 17 de diciembre de 1996. Ese día Sagasti se encontraba en el interior de la residencia a donde había llegado como invitado. «Cuando el reloj marcaba las 8:20 aproximadamente desde el jardín se escuchó una fuerte explosión. Traté de salir por la puerta principal pero no pude hacerlo porque la gente comenzó a atropellarse. En ese momento una persona comenzó a disparar y todos nos tiramos al suelo», cuenta.

La experiencia que vivió Francisco Sagasti en la toma de la residencia del embajador japonés, fue publicada en la revista Caretas el 26 de diciembre de 1996. Y tres días después, esa misma entrevista fue reproducida en el diario El País de España.

Por ser de interés periodístico, La Cuarta Noticias reproduce un extracto de la entrevista que Sagasti ofreció a la revista Caretas días después que abandonó la residencia japonesa.

PRIMER DÍA

8:20 a 9 p.m.: EL ASALTO

Estando en el suelo observo a uno de nuestros captores, un joven nervioso a quien sus compañeros llaman Lucas, que nos dice en todo momento que no «levantamos la cabeza», «que miremos al suelo». Lucas dispara al techo para asegurar que todos sigamos sus órdenes.

El embajador japonés Morihisa Aoki pide a los terroristas respeto a sus invitados. 

12:00 a 1:15 a.m.: LOS MOZOS

Empezó a formarse una cola para el baño; los mozos de cocina hacían cola con los invitados a quienes habían servido horas antes. Terminaron de liberar a las mujeres a las 12:30, luego juntaron a todos los mozos y nos dijeron que nos tiremos al suelo. A las 12:45 aprovecho a dar una cabeceadita y dormir un poco. Empieza el censo y el MRTA decide quiénes pasan al segundo piso y quiénes se quedan en el primero. 

6:20 A 8:50: ME FICHAN

Un hombre con ropa color verde oscuro a quien llaman ‘El Árabe’ me empadrona. A las 6:40 a.m. empadronan al último grupo, a las 7:05 distribuyen unas tajadas de mortadela y un poco de agua. A las 8:15 a.m., se produce el primer atoro en el baño, y tanto secuestrados como secuestradores se preocupan por hacer de gasfiteros (plomeros). Esta vez nos ayudan los empleados de la residencia a limpiar los baños y las habitaciones. Luego desaparecerían de la escena.

11:30 a 11:45: HABLÓ CON ‘EL ÁRABE’

El que es el segundo de la operación me dice: «Don Sagasti, yo he leído sus cosas, usted escribe en Caretas y he leído sus entrevistas en los diarios». Le pregunto: ¿Cómo se llama Usted?, y me respondió: «Llámeme solo compañero». Le digo que he escuchado por su radio que su código es ábaco, pero me responde que no es así exactamente. Luego confirmó que su sobrenombre es ‘El Árabe’, aunque se nota que es totalmente peruano. Le pregunto si ha terminado la universidad. Me responde que solo secundaria. Le digo que se nota que ha leído mucho, y me contesta que no se necesita ir a la universidad para saber algo, que la universidad peruana es muy mediocre.

2:30 a 3:00 p.m.: LA ESCUELITA DIURNA

Recibimos la primera visita y charla del comandante Huertas, a quien hemos identificado claramente como Néstor Cerpa Cartolini. Este nos habla del sentido de comunidad, de la solidaridad entre los miembros del MRTA y de la obligación de cuidar a los compañeros y apoyar a los que están presos. Continúa diciendo que «el objetivo del modelo económico es enriquecer más a los ricos y empobrecer más a los pobres», y deja traslucir una ideología que es mezcla curiosa de una visión comunitarista simple, con algunos elementos de regreso a nuestras raíces profundas, y con el uso del mercado con fines sociales. Solo Cerpa da las charlas.

SEGUNDO DÍA

5:00 a 8:30 a.m.: EL DESPERTAR

Me despierta una radio a las 5:00 a.m. Me uno a la peregrinación al baño, bajan algunos rehenes del segundo piso y se genera un ambiente de cóctel; algunos hablan de un compromiso de reunirnos anualmente. Veo a algunos rehenes sin zapatos. Ya nos estamos acostumbrando los unos a los otros. A las 5:30 a.m. un miembro del MRTA se pone duro y grita «esto no es un mercado, ustedes son prisioneros, vuelvan a sus lugares».

2:00 a 4:00 p.m.: LLEGAN VIVERES

La Cruz Roja nos entrega víveres: manzanas, plátanos, pan, jamón y queso, además de botellones de agua. Nos organizamos para distribuir la comida para los dos pisos. Nunca he comido un sándwich mixto hecho por dos exministros y el gerente de un hotel de cinco estrellas. Durante la distribución de la comida nos enredamos haciendo cálculos para determinar la proporción que debe ir a cada piso y cada salón. Marc, el segundo de Michel Miming en la Cruz Roja, nos entrega papeles para preparar mensajes para nuestras familias. Se nos pide poner mensajes estrictamente personales y se nos advierte que van a ser leídos por el MRTA. Nos enteramos de que cortaron la luz y que desde las 2:00 p.m. estamos usando el generador.

TERCER DÍA

5:30 a 6:48 a.m.: RADIO PROGRAMAS

Me despierta la radio con noticias. Nos enteramos de que no ha cambiado mucho nuestra situación. Se informa de que el presidente Fujimori ha dejado saber que no soltará a ningún preso del MRTA. Alcanzo ir al baño antes de que se formen largas colas. Se acabó el agua.

8:55 a 9:31 a.m. SEGURIDAD Y MENSAJES

Se cuelga el primer cartel en castellano y japonés, en el cual se pide que se restablezca los servicios de luz y agua potable, y que ingresen periodistas de la cadena NHK a la residencia. 

5:30 a 6:50 p.m. PREPARATIVOS PARA LA PARTIDA

Seguimos sentados los 21 del subgrupo debajo de la escalera. ‘El Árabe’ me dice que traiga mis cosas; me siento medio mal al ir para recoger mi saco y mi «diploma de rehén», un pedazo de caja de cartón con botellas de agua mineral japonesa marca Fuji. Ya está claro que estoy entre los que van a salir. 

Se produce la última pasada de lista; somos 38 rehenes liberados.

7:15 p.m.: ÚLTIMOS MOMENTOS

Se termina, por fin, de pasar lista. Ya se tienen los nombres definitivos de los que vamos a ser liberados. Uno de los becarios dice que hemos tenido un «tour de turismo de aventura, por tres días con todo pagado, programa de reducción de peso, y de remate con estadía en territorio japonés». Cerpa está parado al lado de la escalera, conversando con nosotros y sonriendo. Aprovecho para pedirle su autógrafo en mi «diploma de rehén» que tiene como título la operación del MRTA: Pelotón de Fuerzas Especiales Edgar Sánchez. Operación Torre Condesu. Consigna «Rompiendo el silencio: el pueblo los quiere libres». Embajada del Japón, 8:00 p.m., 17 de diciembre de 1996.

La dedicatoria de Serpa es: «Para el señor Sagasti con todo respeto», y la del ‘Árabe’ es: «Para el señor Sagasti con el respeto de siempre».

Salimos al jardín de la residencia. Levanté el brazo con mi diploma frente a las cámaras. Quiero estar seguro de que me vean mi esposa, mis hijos y mi familia. Llamé a mi familia desde el carro en un celular prestado para decirles que había salido de la residencia del embajador de Japón.

Solo entonces me di cuenta de que estaba libre.

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